No hay que alarmarse. No por que en Chile se haya muerto un paciente a causa de la influenza humana quiera decir que los chilenos se extingan. Fernando Vera Maldonado, el paciente fallecido por la gripe, tenía hipertensión además de una pulmonía. En casos muy extremos, el paciente puede perder su vida.
Talvez todo el mundo va a caer en un pánico debido a este caso, que empiece a comprar las mascarillas y usarlas en el metro. Ya es común ver a personas échandose a un lado cuando alguien empieza a toser. Solamente basta con seguir las recomendaciones del Ministerio de Salud para evitar el contagio:
1) Estar atento a la presencia de los síntomas.
2) Lavarse las manos frecuentemente con agua, jabón o alcohol gel.
3) Al toser, cubrirse la nariz y la boca con pañuelos desechables.
4) Mantener las medidas de higiene y ventilación en lugares que comúnmente recurren.
5) Mantener limpios los lugares destinados a la elaboración y consumo de alimentos.
Se previene el virus AH1N1:
-Vacunarse contra la influenza normal, para prevenir sus síntomas.
-Como es obvio pero aún así hay que decirlo, no acercarse a personas afectadas. Si es que deben acercarse a uno, usar siempre mascarillas.
Síntomas:
-Tos.
-Fiebre.
-Cansancio.
-Dolor muscular, dolores en las articulaciones y molestia frente a la luz.
-Nauseas o vómitos.
-En algunos casos, diarrea.
Cuando se detecta el virus, tratar al paciente de la siguiente manera:
-Reposo.
-Ingerir hartos líquidos.
-Evitar el tabaco o bebidas alcohólicas.
-Evitar el uso de ácido acetilsalicílico.
-Evitar el contacto con otras personas.
miércoles, 3 de junio de 2009
martes, 25 de noviembre de 2008
La vida de un deportista nato
Taekwondista que dio su vida por hacer lo que le gustaba.
La vida de un deportista nato
Erick Tapia tenía 17 años cuando en un entrenamiento de arte marcial, le dio un ataque cardiaco y se despidió de la vida alrededor de sus compañeros. Él estaba enfermo del corazón desde los doce años, pero no se dejó vencer por la muerte y luchó hasta el final.
Los compañeros del colegio, los amigos, los compañeros de Taekwondo y los muchos que, por una vez, se cruzaron con Erick recuerdan su imagen. Han pasado dos años y medio y lo extrañan mucho. Sólo es mirar su grupo de facebook que le hicieron sus amigos, en el que mucha gente que lo conocía todavía le sigue escribiendo. Pero la persona que más lo recuerda y lo añora es su madre, Mirna Riffo. “En su pieza, está todo ordenado con su pc, la televisión y su equipo de música. Todos los días, le prendo la radio ya que él siempre la mantenía encendida.”, comenta Mirna.
Su inquieta infancia.

Erick Tapia nació un 28 de agosto. Su padre es Amador Tapia y su madre Mirna Riffo. Tiene dos hermanas, la mayor, Susana, y la menor, Gabriela. Erick, desde que era niño, no podía parar de moverse. Se encaramaba en los árboles, en las murallas, prácticamente en todos los lugares en que podía hacerlo. La mamá, como es deportista, hacía que Erick canalizara sus energías en el fútbol y desde ese día no paró de practicar ese deporte. Pero nació con un problema que lo limitaba, eran tres complicaciones al corazón. Los doctores le dijeron a Mirna que debían operarlo y que, en el caso contrario, podía fallecer. Ella lo rechazó totalmente, porque tenía escasos meses de vida y una operación así podía afectarlo. A los pocos días, Erick se recuperó rápidamente y siguió con el curso normal de la vida.
Era un niño agradecido por la vida, sonreía cada vez que podía y hacía maldades como cualquier otro. Cuando creció, influido por la madre, empezó a gustarle más el deporte y se metió a todos los posibles: voleibol, básquetbol, tenis, handball y salto largo, además del fútbol.
En el colegio, felicitaban a la madre y le decían que tenía sangre de deportista.
Esto fue así hasta los doce años de Erick, cuando un sábado Mirna fue a ver un partido de fútbol en el que jugaba su hijo. Él corría de un lado a otro sin detenerse, pero, de repente, lo vio tirado en el pasto, afirmándose el pecho. Lo llevó al doctor para hacerle un chequeo. El médico fue claro y concreto: Erick tenía una enfermedad al corazón llamada mio cardiopatía hipertrófica, o sea, tenía este órgano más grande de lo común. A Erick se le vino el mundo encima desde ese día y su carácter cambió.
La gran enfermedad durante su adolescencia.
Erick Tapia cursó enseñanza media en el colegio Alcántara Cordillera, situado en la comuna de La Florida, en la ciudad de Santiago. Desde que supo su enfermedad, su carácter se fue haciendo más grave y se enojaba fácilmente. Pero siguió su vida normal como cualquier adolescente. Tuvo muchos amigos durante toda esta etapa y él los quería mucho. “ Él era muy polvorita, muy enojón. Pero cuando unos de sus amigos se agarraba a combos, Erick estaba ahí, también en la pelea. En ese ámbito era muy apañador y nadie podía meterse con sus amigos.” Cuenta Raúl Morales, un amigo de Erick. “Además, en una ocasión, me defendió cuando veía que me estaban asaltando. No paraba hasta que alcanzaba al asaltante y le quitaba las cosas que me había robado”, agrega Raúl.
En el colegio, siempre destacó por su buen rendimiento. Era elegido como el
mejor alumno de su curso. Esto fue hasta segundo medio, porque en tercero y cuarto medio bajaron bastante las notas. Se puso bastante flojo, pero cuando quería un siete era fácil para él sacárselo.
Luego se metió al arte marcial coreano, el Taekwondo. Siempre había querido practicarlo, pero a la madre nunca le gustó porque lo encontraba violento y no le hacía bien para la salud de Erick. Pero le dio tantas vueltas al tema que ella terminó cediendo con la condición que no lo hiciera competitivo. A pesar de ello, como era tan porfiado, igual participó en varios torneos y ganó muchas medallas.
El día de su despedida
La semana anterior, Erick fue al doctor a chequearse como siempre. Después que le hicieron la radiografía, la primera en ver el resultado fue la madre. Se quiso morir cuando lo vio, el corazón de su hijo había crecido demasiado. Cuando Erick lo vio se sorprendió y le consultó al doctor qué podía hacer. Él le dijo que lo único que se podía hacer era operar y poner un desfibrilador, que es un sistema que hace que cada vez que la persona tenía un ataque al corazón le mandaba un choque eléctrico. Entonces, tuvo se resignarse y terminó aceptándolo. Entraba a pabellón unos pocos días pero alcanzaba a ir su última clase de Taekwando, debido que, después de la operación, no podía hacer deportes durante dos meses.
Era sábado en la mañana y había ido un partido de fútbol. Llegó cansado a la casa y se acostó en el sillón del living. La madre le preguntó si iba a Taekwondo, pero él le dijo que estaba agotado. Entonces Mirna lo obligó a ir, porque era su última clase y tenía que despedirse de sus compañeros. Luego llegó al entrenamiento y estuvo un poco enojado porque las patadas no le resultaron bien. Quedaban cinco minutos para que se terminara la clase y a Erick le dio un fuerte dolor en el pecho. Se recostó en el piso jadeando y los demás se preocuparon y fueron rápidamente a ayudarlo. Los ojos de Erick poco a poco iban perdiendo su color, mientras sus amigos trataban de reanimarlo. Pero todo fue en vano, falleció a los pocos segundos.
Todos quedaron atónitos con la noticia. Erick era un tipo feliz, amaba a sus amigos y a su familia. A pesar de tener esa enfermedad, nunca lo vieron rendirse. Le hicieron miles de homenajes y hasta el día de hoy van a visitarlos sus amigos al cementerio. Todos tienen en su memoria la imagen que él fue y su espíritu tan lleno de vida. Luchó hasta el final e hizo lo que más le motivaba: el deporte.
La vida de un deportista nato
Erick Tapia tenía 17 años cuando en un entrenamiento de arte marcial, le dio un ataque cardiaco y se despidió de la vida alrededor de sus compañeros. Él estaba enfermo del corazón desde los doce años, pero no se dejó vencer por la muerte y luchó hasta el final.
Los compañeros del colegio, los amigos, los compañeros de Taekwondo y los muchos que, por una vez, se cruzaron con Erick recuerdan su imagen. Han pasado dos años y medio y lo extrañan mucho. Sólo es mirar su grupo de facebook que le hicieron sus amigos, en el que mucha gente que lo conocía todavía le sigue escribiendo. Pero la persona que más lo recuerda y lo añora es su madre, Mirna Riffo. “En su pieza, está todo ordenado con su pc, la televisión y su equipo de música. Todos los días, le prendo la radio ya que él siempre la mantenía encendida.”, comenta Mirna.
Su inquieta infancia.

Erick Tapia nació un 28 de agosto. Su padre es Amador Tapia y su madre Mirna Riffo. Tiene dos hermanas, la mayor, Susana, y la menor, Gabriela. Erick, desde que era niño, no podía parar de moverse. Se encaramaba en los árboles, en las murallas, prácticamente en todos los lugares en que podía hacerlo. La mamá, como es deportista, hacía que Erick canalizara sus energías en el fútbol y desde ese día no paró de practicar ese deporte. Pero nació con un problema que lo limitaba, eran tres complicaciones al corazón. Los doctores le dijeron a Mirna que debían operarlo y que, en el caso contrario, podía fallecer. Ella lo rechazó totalmente, porque tenía escasos meses de vida y una operación así podía afectarlo. A los pocos días, Erick se recuperó rápidamente y siguió con el curso normal de la vida.
Era un niño agradecido por la vida, sonreía cada vez que podía y hacía maldades como cualquier otro. Cuando creció, influido por la madre, empezó a gustarle más el deporte y se metió a todos los posibles: voleibol, básquetbol, tenis, handball y salto largo, además del fútbol.
En el colegio, felicitaban a la madre y le decían que tenía sangre de deportista.
Esto fue así hasta los doce años de Erick, cuando un sábado Mirna fue a ver un partido de fútbol en el que jugaba su hijo. Él corría de un lado a otro sin detenerse, pero, de repente, lo vio tirado en el pasto, afirmándose el pecho. Lo llevó al doctor para hacerle un chequeo. El médico fue claro y concreto: Erick tenía una enfermedad al corazón llamada mio cardiopatía hipertrófica, o sea, tenía este órgano más grande de lo común. A Erick se le vino el mundo encima desde ese día y su carácter cambió.
La gran enfermedad durante su adolescencia.
Erick Tapia cursó enseñanza media en el colegio Alcántara Cordillera, situado en la comuna de La Florida, en la ciudad de Santiago. Desde que supo su enfermedad, su carácter se fue haciendo más grave y se enojaba fácilmente. Pero siguió su vida normal como cualquier adolescente. Tuvo muchos amigos durante toda esta etapa y él los quería mucho. “ Él era muy polvorita, muy enojón. Pero cuando unos de sus amigos se agarraba a combos, Erick estaba ahí, también en la pelea. En ese ámbito era muy apañador y nadie podía meterse con sus amigos.” Cuenta Raúl Morales, un amigo de Erick. “Además, en una ocasión, me defendió cuando veía que me estaban asaltando. No paraba hasta que alcanzaba al asaltante y le quitaba las cosas que me había robado”, agrega Raúl.
En el colegio, siempre destacó por su buen rendimiento. Era elegido como el
mejor alumno de su curso. Esto fue hasta segundo medio, porque en tercero y cuarto medio bajaron bastante las notas. Se puso bastante flojo, pero cuando quería un siete era fácil para él sacárselo.Luego se metió al arte marcial coreano, el Taekwondo. Siempre había querido practicarlo, pero a la madre nunca le gustó porque lo encontraba violento y no le hacía bien para la salud de Erick. Pero le dio tantas vueltas al tema que ella terminó cediendo con la condición que no lo hiciera competitivo. A pesar de ello, como era tan porfiado, igual participó en varios torneos y ganó muchas medallas.
El día de su despedida
La semana anterior, Erick fue al doctor a chequearse como siempre. Después que le hicieron la radiografía, la primera en ver el resultado fue la madre. Se quiso morir cuando lo vio, el corazón de su hijo había crecido demasiado. Cuando Erick lo vio se sorprendió y le consultó al doctor qué podía hacer. Él le dijo que lo único que se podía hacer era operar y poner un desfibrilador, que es un sistema que hace que cada vez que la persona tenía un ataque al corazón le mandaba un choque eléctrico. Entonces, tuvo se resignarse y terminó aceptándolo. Entraba a pabellón unos pocos días pero alcanzaba a ir su última clase de Taekwando, debido que, después de la operación, no podía hacer deportes durante dos meses.
Era sábado en la mañana y había ido un partido de fútbol. Llegó cansado a la casa y se acostó en el sillón del living. La madre le preguntó si iba a Taekwondo, pero él le dijo que estaba agotado. Entonces Mirna lo obligó a ir, porque era su última clase y tenía que despedirse de sus compañeros. Luego llegó al entrenamiento y estuvo un poco enojado porque las patadas no le resultaron bien. Quedaban cinco minutos para que se terminara la clase y a Erick le dio un fuerte dolor en el pecho. Se recostó en el piso jadeando y los demás se preocuparon y fueron rápidamente a ayudarlo. Los ojos de Erick poco a poco iban perdiendo su color, mientras sus amigos trataban de reanimarlo. Pero todo fue en vano, falleció a los pocos segundos.
Todos quedaron atónitos con la noticia. Erick era un tipo feliz, amaba a sus amigos y a su familia. A pesar de tener esa enfermedad, nunca lo vieron rendirse. Le hicieron miles de homenajes y hasta el día de hoy van a visitarlos sus amigos al cementerio. Todos tienen en su memoria la imagen que él fue y su espíritu tan lleno de vida. Luchó hasta el final e hizo lo que más le motivaba: el deporte.
lunes, 10 de noviembre de 2008
Testimonio de María Belén Molina Pérez, polola del joven asesinado.
ATENCIÓN: esto es ficción, yo lo invente según los parametros entregados en diversos medios y testimonios del caso de Diego Schmidt-Hebbel.
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Despierto como a las ocho de la mañana, es martes cuatro de noviembre. Me levanto y me veo al espejo: tengo una cara horrible. Lo que pasa es que ayer me había quedado hasta tarde estudiando anatomía porque tenía una prueba horrible este día. Bueno, pero lo que me subió el animo era que mi pololo, el Diego, me iba a buscar eso de las nueve. Así que voy al baño y prendó la ducha.
Salgo y pesco una toalla. En eso suena mi teléfono, obvio que era el Diego:
Mi amor, estoy llegando. Apúrate en salir, ya que vamos a llegar tarde a la U.
Cuelgo y sonrió: puta que me gusta el Diego. Es que él siempre me cuida, como si yo fuera una niña. Y bueno, yo le sigo el juego. Me hago la tierna y todo. Soy su princesa.
Me despabilo y me apuro, debe estar a punto de llegar. Me pongo unos jeans azules y un peto blanco, como los que le gustan a él. En eso, escucho el timbre. Saco mi cartera junto con todos mis cuadernos y salgo. Y ahí estaba Diego, con una camisa. Me saluda de beso. Me da la mano. Mientras bajábamos los peldaños me dice que me veo preciosa, yo le sonrió no más.
De repente, sale un hombre con un aspecto extraño. Era calvo, vestía una chaqueta a lo milico y unos bototos. Llegó y empujó a mi pololo. Yo me quede como quieta, paralizada, no entendía nada. Él sujeto quería entrar a la casa, pero Diego no le dejaba. Entre empujones y forcejeo, mi pololo me hizo entrar nuevamente a la casa. Yo entré y cerré la puerta: estaba demasiado asustada. Detrás de la puerta, no se lo que ocurre. Escucho al Diego insultando al tipo, le decía que no se atreva a entrar. En eso, escucho dos disparos. Mi piel se puso blanca y un frío estremecedor recorre mi cuerpo. Salí de la casa rápidamente y lo vi a él, tirado en el suelo, alrededor de un charco rojizo cálido. ¡Era sangre! ¡Y venía de él! Me agache para abrazarlo y le pedí que no me dejara sola, porfavor, que todo iba a salir bien. Unas cuantas lágrimas se asomaron en mis mejillas, mientras escuchaba las sirenas acercarse al lugar.
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Despierto como a las ocho de la mañana, es martes cuatro de noviembre. Me levanto y me veo al espejo: tengo una cara horrible. Lo que pasa es que ayer me había quedado hasta tarde estudiando anatomía porque tenía una prueba horrible este día. Bueno, pero lo que me subió el animo era que mi pololo, el Diego, me iba a buscar eso de las nueve. Así que voy al baño y prendó la ducha.
Salgo y pesco una toalla. En eso suena mi teléfono, obvio que era el Diego:
Mi amor, estoy llegando. Apúrate en salir, ya que vamos a llegar tarde a la U.
Cuelgo y sonrió: puta que me gusta el Diego. Es que él siempre me cuida, como si yo fuera una niña. Y bueno, yo le sigo el juego. Me hago la tierna y todo. Soy su princesa.
Me despabilo y me apuro, debe estar a punto de llegar. Me pongo unos jeans azules y un peto blanco, como los que le gustan a él. En eso, escucho el timbre. Saco mi cartera junto con todos mis cuadernos y salgo. Y ahí estaba Diego, con una camisa. Me saluda de beso. Me da la mano. Mientras bajábamos los peldaños me dice que me veo preciosa, yo le sonrió no más.
De repente, sale un hombre con un aspecto extraño. Era calvo, vestía una chaqueta a lo milico y unos bototos. Llegó y empujó a mi pololo. Yo me quede como quieta, paralizada, no entendía nada. Él sujeto quería entrar a la casa, pero Diego no le dejaba. Entre empujones y forcejeo, mi pololo me hizo entrar nuevamente a la casa. Yo entré y cerré la puerta: estaba demasiado asustada. Detrás de la puerta, no se lo que ocurre. Escucho al Diego insultando al tipo, le decía que no se atreva a entrar. En eso, escucho dos disparos. Mi piel se puso blanca y un frío estremecedor recorre mi cuerpo. Salí de la casa rápidamente y lo vi a él, tirado en el suelo, alrededor de un charco rojizo cálido. ¡Era sangre! ¡Y venía de él! Me agache para abrazarlo y le pedí que no me dejara sola, porfavor, que todo iba a salir bien. Unas cuantas lágrimas se asomaron en mis mejillas, mientras escuchaba las sirenas acercarse al lugar.
jueves, 21 de agosto de 2008
El diario de una farsa.

¿Han visto un programa de la televisión nacional más chanta que el "Diario de Eva"? En mi opinión, es uno de los peores que se ha visto (por lo menos que yo he visto). Es un programa que invitan a jóvenes a resolver un conflicto social que tienen y, la que resuelve el problema, es la "española" Eva Gómez.
Los invitados son tipos muy freaks con diferentes estilos. Varias tribus urbanas se presentan. Se visten algunos de forma muy grotesca, como para llamar la atención. Pero, lo que el público no sabe, es que hay unos especialistas que los visten y maquillan para que luscan así.
Además, la producción del programa paga alrededor de viente mil pesos para que estos jóvenes se presten para esto e inventen el problema. Infelididad, celos, amigos que no le gusta su estilo, madres que se visten igual que ellos o por que su pololo/a no postea en su fotolog, son algunos de los conflictos que quieren resolver.

Eva, con su acento español chilenizado, opina y hace de intermedaria de estos conflictos. Una vez ocurrió que unos de los invitados se equívoco en su papel. Ella lo encaró y le dijo que por lo menos actue bien si viene al programa a presentar una queja.
En el "Diario de Eva" también hay un panel de jóvenes de distintos gustos y estilos. Ellos son como un aporte extra imitando a los anteriores teams como mekano o rojo. Algunas veces muestran su vida sentimental, sus relaciones de pareja o conflictos.
En ocasiones se repite el mismo invitado. La primera vez va a quejarse de su polola y, la segunda, a encarar a su amiga. Osea, si fuera verdad, no tendría vida ese tipo, ya que busca un programa de televisión para poder resolver sus problemas, como si Eva fuera una especie de jueza divina que pueda garantizar su estabilidad social.
Programas así, chilevisión deviera sacar al aire, ya que no aporta en nada a la sociedad, nada nuevo y ridiculiza los reales problemas de la juventud. Como si en verdad pensaramos de esa manera, tan superficialmente.
miércoles, 20 de agosto de 2008
Pelea en los Olmos
El sabado pasado, más precisamente el 16 de agosto, tuvimos una noche muy freak. Eramos los de siempre: El Rana, Efcko, Nacho, la Nicola, yo y otros más. Estaba de cumpleaños el Rana, estabamos celebrando en su casa y habíamos comprado un ron Havana Club, con una botella de Coca Cola para hacer el típico trago Cuba Libre.
El Guri (que así como llamamos al Javier, el hermano de la Karla) y sus compañeros se levantaron de la mesa en que estabamos y nos dijieron que iban a ir a un carrete que los habían invitado. Nos preguntaron si es que queriamos ir, nosotros le respondimos que si pero más rato. Ellos se iban caminando, por eso nosotros nos hicimos los lesos porque habíamos llegado en auto. Esperamos unos minutos para que partieran y caminaran un poco. Mientras conversabamos y hechabamos la talla, cada vez nos ibamos poniendo más colorados y más ebrios gracias al sabor del azucar de caña y el alcohol. Nos paramos para ir al auto y partimos, encendimos la radio y cantabamos mientras la noche santiaguina estaba en todo su esplendor.
Llegamos al Olmo el lugar de la fiesta que era un tremendo condominio con muchas calles estrechas. Entonces, llamé al Foncho para que nos diera la dirección. Error, nunca llamar a este personaje, ya que las direcciones las da equívocas. Como lo esperado... nos perdimos, ya que él nos dijo al norte, pero en verdad era el sur. Para hacerlo más fácil, estacionamos el auto y nos bajamos para buscar. En eso, nos encontramos con el grupo con el que estabamos antes. Pero, estaban acompañados.
Estaban con unos tipos que no conocía y ellos estaban empujando al Lucas, unos de los compañeros del Guri. Cada vez se estaba poniendo más tensa la discusión y Guri empezó a defenderlo. Pero, a su vez, saltaron dos más para frenar sus intenciones y ahí yo salí a la defensiva. Entre empujones y insultos, algo paso que se conviertieron en combos.
Era como una batalla a lo puro estilo pandilla de new york, donde todos peleaban y gritaban. Yo estaba sacando de encima a un tipo que estaba golpeando a Guri, le dí dos patas en las costillas y el me responde con un golpe que apenas me rozó. Entonces, él retrocede y yo me doy vuelta y veo que al Lucas le estaban dando de lleno. Fui corriendo y le pegue uno.
Cuando terminó la pelea, nos agrupamos y veo a Guri, estaba machacado, con el labio hinchado y la nariz sangrando. Cuando me había alejado, llegaron dos para pegarle. Entonces lo subimos al auto y se fueron del lugar. Yo quede ahí, con cinco de los mios y los otros, que eran como diez. Pasamo al lado, como en son de paz. Pero ellos nos abucheaban y nos silvaban como si fueramos sus mascotas. Cuando salimos de la zona de peligro, llame al Efcko para que me buscara, ya que él estaba manejando el auto. al rato después llego y me recogió. Lo bueno es que nada me paso a mí ni a mi grupo, excepto Guri que quedó todo moreteado.
El Guri (que así como llamamos al Javier, el hermano de la Karla) y sus compañeros se levantaron de la mesa en que estabamos y nos dijieron que iban a ir a un carrete que los habían invitado. Nos preguntaron si es que queriamos ir, nosotros le respondimos que si pero más rato. Ellos se iban caminando, por eso nosotros nos hicimos los lesos porque habíamos llegado en auto. Esperamos unos minutos para que partieran y caminaran un poco. Mientras conversabamos y hechabamos la talla, cada vez nos ibamos poniendo más colorados y más ebrios gracias al sabor del azucar de caña y el alcohol. Nos paramos para ir al auto y partimos, encendimos la radio y cantabamos mientras la noche santiaguina estaba en todo su esplendor.
Llegamos al Olmo el lugar de la fiesta que era un tremendo condominio con muchas calles estrechas. Entonces, llamé al Foncho para que nos diera la dirección. Error, nunca llamar a este personaje, ya que las direcciones las da equívocas. Como lo esperado... nos perdimos, ya que él nos dijo al norte, pero en verdad era el sur. Para hacerlo más fácil, estacionamos el auto y nos bajamos para buscar. En eso, nos encontramos con el grupo con el que estabamos antes. Pero, estaban acompañados.
Estaban con unos tipos que no conocía y ellos estaban empujando al Lucas, unos de los compañeros del Guri. Cada vez se estaba poniendo más tensa la discusión y Guri empezó a defenderlo. Pero, a su vez, saltaron dos más para frenar sus intenciones y ahí yo salí a la defensiva. Entre empujones y insultos, algo paso que se conviertieron en combos.
Era como una batalla a lo puro estilo pandilla de new york, donde todos peleaban y gritaban. Yo estaba sacando de encima a un tipo que estaba golpeando a Guri, le dí dos patas en las costillas y el me responde con un golpe que apenas me rozó. Entonces, él retrocede y yo me doy vuelta y veo que al Lucas le estaban dando de lleno. Fui corriendo y le pegue uno.
Cuando terminó la pelea, nos agrupamos y veo a Guri, estaba machacado, con el labio hinchado y la nariz sangrando. Cuando me había alejado, llegaron dos para pegarle. Entonces lo subimos al auto y se fueron del lugar. Yo quede ahí, con cinco de los mios y los otros, que eran como diez. Pasamo al lado, como en son de paz. Pero ellos nos abucheaban y nos silvaban como si fueramos sus mascotas. Cuando salimos de la zona de peligro, llame al Efcko para que me buscara, ya que él estaba manejando el auto. al rato después llego y me recogió. Lo bueno es que nada me paso a mí ni a mi grupo, excepto Guri que quedó todo moreteado.
martes, 1 de abril de 2008
Suspendido en el olvido
Cómo algunos saben, entre a la U. Diego Portales este año, a la carrera de Periodismo. Bueno, el siguiente texto lo hice para un trabajo de un ramo que es redacción. No me quedo muy bueno... lo que pasa es que para este tipo de textos, necesito a una musa y como no tengo... baaahh ! jajaja ahí les va:
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Estaba destrozado... caminaba hasta allá, hasta su casa... sin razón alguna, es que ya era rutina... pero ya no. Todavía le quiero, de hecho, demasiado... ella, al dejarme, me lanzó al aire y quedé suspendido. Hice las cosas mal y no conseguí apreciar lo que tenía, ahora está con otro que no la ama ni la mitad de lo que hice yo.
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Estaba destrozado... caminaba hasta allá, hasta su casa... sin razón alguna, es que ya era rutina... pero ya no. Todavía le quiero, de hecho, demasiado... ella, al dejarme, me lanzó al aire y quedé suspendido. Hice las cosas mal y no conseguí apreciar lo que tenía, ahora está con otro que no la ama ni la mitad de lo que hice yo.
"Dime si él te conoce la mitad
Dime si él tiene la sensibilidad
De encontrar el punto exacto donde explotas al amar"
La conosco tanto, si estuvimos juntos casi dos años, pero nos conocimos hace cuatro. Lo que es él, no la conoce para nada, ni le interesa hacerlo, solo se fija en lo superficial. En cambio yo no, sé que gusta comer lechuga con mucho aliños, sé que en sus ratos libres hace yoga y juega con su perro en su jardín lleno de rosas. Sé que para consolarla, uno tiene que hacercarse a ella y hacerle cariño en su cabello.
"Reconozco lo que piensas
Antes que empiezes a hablar
Sé de tus cientos cincuenta dietas para adelgazar.
Sé que padeces de insomnio
Y que fumas sin parar.
Imagino esas charlas que en mi honor han de entablar
Y hasta sé lo que este viernes le has de hacer para cenar."
Tengo la idea que ella me extraña, es que dos años no son poco. son dos años que tuve a aquella mujer que me hacía suspirar en las mañanas, que cuando veía o escuchaba películas o canciones de amor siempre me acordaba de ella. Por eso sé que me vas a extrañar.
"Y es que tanto te conozco
Que hasta podría jurar...
Te mueres por regresar"
("Dime si él" de Ricardo Arjona)
martes, 6 de noviembre de 2007
Inicio
Escribiendo Javiera C.
...
Al fin un lugar donde este gordito podrá publicar las cositas lindas que siempre escribe.
Con cariño de mi para tú
htttp://sumamivive.blogspot.com
...
Al fin un lugar donde este gordito podrá publicar las cositas lindas que siempre escribe.
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